• Carlos Agudelo Montoya

Distante de los “patriotas”

       Soy de los que mantiene cierta distancia de aquellos que solo quieren tener la razón y están dispuestos a defenderla hasta con violencia. Entre todos ellos, los que más me causan temor son los que se autodenominan patriotas, ante todo porque la mayoría que se asumen como tal, pareciera haberse tomado al pie de la letra una de las máximas que se le atribuyen a Maquiavelo: “El fin justifica los medios”. Me distancio de esa postura porque en ocasiones los medios han sido tan crueles, tan desproporcionados a toda sensatez humana, que el fin pierde sentido o es por completo efímero, ya que luego se pasará el resto de la existencia ocultando la verdad que está detrás de los medios que ayudaron a alcanzar los objetivos. Por ello cuando justifican la forma de actuar de X o Y individuo aduciendo que es un patriota, me es difícil ver más allá de una horda de aceptación, a su manera enceguecida, porque obtuvieron algún beneficio a partir de los actos del “patriota”.

       La RAE define esta palabra como: “Persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien”. Las palabras amor, patria y bien, pueden ser plurisignificativas, aunque en ocasiones creamos que son concretas y claras. Existen desde amores sanos hasta tóxicos, sin ahondar en las múltiples ocasiones en las que se han cometido atrocidades en su nombre; por su parte la patria es abstracta, sobre todo si la restringimos a los límites políticos, desconociendo la diversidad que habita un territorio, en este sentido, puede haber tantas patrias como personas, culturas o regiones geográficas; tal vez por ello, a partir de la interpretación particular del bien que hace el patriota suele incurrir en las desproporciones, porque el bien es lo que él piensa y el mal lo que no está de acuerdo con su ideología.

        Tal vez en otros territorios exista una mejor definición para esta palabra, pero en la realidad de mi entorno, patriotas han sido desde asesinos y criminales hasta líderes políticos que han actuado a su antojo justificándose en el patriotismo, como si los demás, los que no comparten su ideología, no sintieran también amor por su lugar de nacimiento u hogar adoptivo. Patriotas fueron Hitler, Mussolini, Pinochet, Mao Tse Tung, entre otros; personajes que me niego a comparar con Nelson Mandela o Pepe Mujica, quienes también amaron su patria y buscaron siempre su bien. Personajes históricos que comprendieron que los medios son tan importantes como el fin.

       A lo mejor estoy fuera de contexto o solo sea un soñador, pero quisiera definir al verdadero patriota como aquel que procede con respeto y no se pasa por encima las instituciones, y cuando es necesario un cambio no impone su versión de este, sino que invita a construir una conjunta. Ese es el patriota con el que sueño, no con aquel que sale a gritar que hay que alzarse en armas justificándose en su amor a la patria, ese tipo de personas son las que debemos aprender a temer para que nunca vuelvan a ostentar el poder.


Fotografía: www.piqsels.com

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