• Carlos Agudelo Montoya

Consejos de viejo

La noche de doce años

Director: Álvaro Brechner

2018


Los consejos sobre cómo vivir y las palabras de ánimo pueden ser amorfas debido a los contantes giros de la vida que suelen convertirlas en discurso sin sentido. No obstante, cuando se conoce una parte de la vida de aquellos que las pronuncian, se revisten de comprensión. En la actualidad estamos invadidos por vídeos y frases de personajes famosos, escritores y artistas, que compartimos para pensarnos como seres humanos y entender el papel que jugamos en nuestra propia existencia. A mí, en particular, me gustan las conferencias de José ‘Pepe’ Mujica, sobre todo aquella en la que habla sobre el valor de la vida.


Es tan hermosa la vida que si uno no pelea para que la vida sea feliz, ¿qué sentido tiene la vida?

Podrían tomarse sus palabras como un mensaje que se ha repetido tanto que dejamos de escucharlo cuando lo escuchamos. Pero las pronuncia un hombre que llegó a ser conocido como el presidente más pobre del mundo tras renunciar a todos los lujos de su cargo. Fue elegido a los 75 años. Un hombre viejo y sabio que guio un país durante pocos años, pero que nos ha hecho creer que otro tipo de gobernantes son posibles, unos que de verdad sean elegidos para trabajar por el pueblo y no para su propio beneficio.

Esa era la referencia que tenía de él y era suficiente para admirarlo y escuchar sus consejos. No obstante, en el 2018 el director Álvaro Brechner presentó su película La noche de doce años en la que narra la vida de tres de los nueve presos políticos, miembros del movimiento guerrillero Tupamaros, encarcelados y torturados por más de cuatro mil días con sus noches. Pepe Mujica fue uno de ellos.

La película sigue un orden cronológico que inicia la noche que son sacados de la cárcel para convertirse en rehenes políticos. Se les prohíbe hablar entre ellos y con los guardias, se les prohíbe leer, incluso la luz del día o la sombra de las estrellas, se les traslada con regularidad, evitando así que se habitúen y se les haga más llevadero el cautiverio. A Pepe Mujica intentan enloquecerlo. Cada escena de la película va llevando al espectador a sentir el cautiverio con ellos.

“La soledad es tal vez lo peor, después de la muerte”, palabras de Mujica que se llenaron de sentido frente a mis ojos al dimensionar el privilegio de caminar, de percibir la luz del día, de hablar con otros, de expresar las emociones, y aunque algunos no lo comprenda, sentir la soledad de aquella existencia cuando dice que permaneció siete años sin leer.


Carlos Agudelo Montoya

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