Pregunta de manual (I)
- Carlos Agudelo Montoya
- 31 jul
- 2 min de lectura
¿Qué le aconsejarías a alguien que quiere escribir? Aunque es una pregunta común y las respuestas también suelen serlo, es una pregunta que nos hacemos los lectores ante autores que nos gustan. He leído y analizado decálogos de consejos de escritores, la mayoría muy buenos, tanto que si cualquiera se pusiera en la tarea de aplicarlos, seguro mejoraría su escritura por lo menos hasta ser mejor que el promedio de autores de su entorno.
Yo suelo dar respuesta con una obviedad: “escribir”, es mi consejo base, porque, sí, los otros consejos son fundamentales: leer mucho, anotar ideas, analizar tus textos favoritos, educar la mirada… Son fundamentales, no son fundacionales. Se puede ser el mejor lector, el observador más agudo o el mejor crítico de escritura, y aún así, si no te sientas a escribir no serás escritor.
Solo después de poner en palabras las ideas, todos los demás consejos toman sentido.
Con los años aprendí que el segundo consejo que de verdad te hace escritor existe desde la antigüedad —el primer registro hallado hasta el momento fue en el Templo de Apolo, lo que da pie para pensar que sería anterior—: “Conócete a ti mismo”.
Ese conocimiento debe ser integral y amplio. ¿Cuáles son tus gustos? ¿Cuáles tus miedos? ¿Qué te hace sentir seguro? ¿Qué te conmueve? ¿Cómo vives el amor? ¿Qué es el amor? ¿Cómo juzgas los actos de los demás? ¿Qué nunca negocias en una relación? ¿Cuál es tu horario de mayor concentración? ¿Cómo está tu cuerpo? ¿Qué sabes de este tema que te interesa? ¿Cuáles son tus autores favoritos? ¿Cuál es tu interpretación X o Y hecho?…
Ante cada pregunta que surja, quien se conoce a sí mismo tiene una respuesta, pero cuidado, no hablo de una respuesta informada, hablo de una respuesta honesta. ¿Qué sabes de la hermenéutica a tus 30 años? Lo que te han enseñado los autores que has leído.
Conocerse a sí mismo es comprender tus capacidades, limitaciones, aspiraciones, búsquedas… Es poder explicarte a ti mismo por qué percibes una situación de una manera y no de otra.
Muchos proyectos de escritura nacen de una buena idea, pero se desvanecen en el camino. ¿Qué pasó? En ocasiones, la respuesta está en conocerse a sí mismo. Esa idea no terminó en un cuento, ni en una novela, porque no supiste cómo desarrollarla a partir de tus tiempos para escribir, tus conocimientos del género literario elegido o las inseguridades que están ahí y no te permiten terminar un escrito.
Entonces, ¿qué tanto te conoces?



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